Off: Se solicita post medianamente extenso; de lo contrario no posteen xDDD
Habían pasado varios meses desde que hubo dejado Alaska, por una ciudad un poco más habitada. De hecho una que se asemejaba mucho a su ciudad natal; ruidosa y llena de gente que iba y venía por las calles que, iluminadas artificialmente, parecían estar a plena luz del día. El pavimento y la acera, se encontraban húmedas por la reciente llovizna, lo que hacían peligroso el andar, pues estaban resbaladizas.
La joven continuó su tranquilo e impertérrito andar, sin mirar a ningún lado en particular, absorta en sus recuerdos, en sus pensamientos, en sus proyectos. La pura verdad era que no había razón por la cuál estar allí, pues no tenía familiares, ni alguna oferta de trabajo en Estados Unidos. Tal vez la única e inconciente razón fuera la de escapar de aquél incidente…
Fue cuando llegó a un enorme parque, cuando su mente volvió a la realidad, el olor a hierba húmeda inundó sus pulmones; pero había algo más atrayente envuelto en aquél menjunje de aromas, algo más… libidinoso. Sí, esa era la palabra para aquél elixir color carmín que alguna vez hubo probado. Más su aroma era diferente al que había degustado un mes atrás…
Habían transcurrido tan sólo días desde que se hubo enterado de aquella noticia. Ella no era una bruja, ni estaba loca; realmente era de una raza diferente, ella no era humana y necesitaba sangre para subsistir –de ahí el diagnóstico de anemia crónica que le habían dado los doctores-. La idea de ir por la vida alimentándose de humanos, le aterraba; pero el simple hecho de recordar a qué sabía hacía que su cavidad bucal híper salivara y la temperatura de su cuerpo comenzara a elevarse paulatinamente. Todo indicaba… que debía hacerlo, más ¿era posible no lastimar a nadie en el proceso?
Pronto recordó aquella vieja conversación que hubo tenido con Yoru, la persona a la que alguna vez amó… Aquella en la que le hubo confesado no querer ir al infierno, aquella en la que él le hubo respondido que no importaba lo que ella deseara, la llevaría con él. Sonrió con amargura… Nada de eso había sucedido, ahora ambos estaban separados y no había nada que pudiera revertirlo.
Caminó hasta tomar un atajo por un callejón, y aunque estaba oscuro, pudo divisar una figura gatuna, atravesar el corredor. Sin pensárselo dos veces, y con ágiles movimientos, persiguió aquella sombra fantasmal hasta arrinconarla. La criatura erizó los bellos de su nuca y bufó desconfiada, enfrentando a la oriental que le asechaba como depredador. Si así debía ser su vida… prefería privarse a lo que su madre le había hecho adicta… Con un rápido acto rompió la columna del felino y lo drenó por completo, hasta dejar piel y huesos. Era conciente de que no necesitaba mucha cantidad, sólo la justa y necesaria para sobrevivir, fingiendo ser una persona saludable y normal; o tan solo fingiendo ser... una persona.
No había caso, luego de haberlo estudiado cuidadosamente, llegó a la conclusión de que ella no era esa clase de persona… esa clase de… criatura. Desde aquél día, había decidido no sacrificar a ninguna otra criatura inocente para subsistir; al fin y al cabo ¿qué era un humano? No había persona en el mundo que careciera de pecado alguno. Todos irían al infierno, y si su camino era alimentarse de humanos para sentir su alma condenada, lo haría; tal vez, así se sentiría más cerca de aquella persona que prometió arrastrarla al abismo con él.
En sus labios se dibujó una fría y sutil sonrisa. Allí había olor a sangre humana, aquél perfume era inconfundible. Buscó a su alrededor, con una rápida mirada; más el parque no estaba muy concurrido y parecía bastante solitario. Continuó su andar, como un felino olfateando a su presa. La pregunta era… ¿Era realmente un humano o alguien impregnado con aquél delicioso aroma sanguinario?
A medida que se adentraba en aquel parque, su instinto afloraba con voracidad. El ritmo de su respiración se aceleraba, y sus glándulas salivales comenzaban a responder fielmente. Aquél sentimiento de lujuria, se asemejaba mucho al que había sentido cuando conoció aquél vampiro… pero… nadie estaba a la vista…
Habían pasado varios meses desde que hubo dejado Alaska, por una ciudad un poco más habitada. De hecho una que se asemejaba mucho a su ciudad natal; ruidosa y llena de gente que iba y venía por las calles que, iluminadas artificialmente, parecían estar a plena luz del día. El pavimento y la acera, se encontraban húmedas por la reciente llovizna, lo que hacían peligroso el andar, pues estaban resbaladizas.
La joven continuó su tranquilo e impertérrito andar, sin mirar a ningún lado en particular, absorta en sus recuerdos, en sus pensamientos, en sus proyectos. La pura verdad era que no había razón por la cuál estar allí, pues no tenía familiares, ni alguna oferta de trabajo en Estados Unidos. Tal vez la única e inconciente razón fuera la de escapar de aquél incidente…
Fue cuando llegó a un enorme parque, cuando su mente volvió a la realidad, el olor a hierba húmeda inundó sus pulmones; pero había algo más atrayente envuelto en aquél menjunje de aromas, algo más… libidinoso. Sí, esa era la palabra para aquél elixir color carmín que alguna vez hubo probado. Más su aroma era diferente al que había degustado un mes atrás…
**FLASH BACK**
Habían transcurrido tan sólo días desde que se hubo enterado de aquella noticia. Ella no era una bruja, ni estaba loca; realmente era de una raza diferente, ella no era humana y necesitaba sangre para subsistir –de ahí el diagnóstico de anemia crónica que le habían dado los doctores-. La idea de ir por la vida alimentándose de humanos, le aterraba; pero el simple hecho de recordar a qué sabía hacía que su cavidad bucal híper salivara y la temperatura de su cuerpo comenzara a elevarse paulatinamente. Todo indicaba… que debía hacerlo, más ¿era posible no lastimar a nadie en el proceso?
Pronto recordó aquella vieja conversación que hubo tenido con Yoru, la persona a la que alguna vez amó… Aquella en la que le hubo confesado no querer ir al infierno, aquella en la que él le hubo respondido que no importaba lo que ella deseara, la llevaría con él. Sonrió con amargura… Nada de eso había sucedido, ahora ambos estaban separados y no había nada que pudiera revertirlo.
Caminó hasta tomar un atajo por un callejón, y aunque estaba oscuro, pudo divisar una figura gatuna, atravesar el corredor. Sin pensárselo dos veces, y con ágiles movimientos, persiguió aquella sombra fantasmal hasta arrinconarla. La criatura erizó los bellos de su nuca y bufó desconfiada, enfrentando a la oriental que le asechaba como depredador. Si así debía ser su vida… prefería privarse a lo que su madre le había hecho adicta… Con un rápido acto rompió la columna del felino y lo drenó por completo, hasta dejar piel y huesos. Era conciente de que no necesitaba mucha cantidad, sólo la justa y necesaria para sobrevivir, fingiendo ser una persona saludable y normal; o tan solo fingiendo ser... una persona.
**FIN FLASH BACK**
No había caso, luego de haberlo estudiado cuidadosamente, llegó a la conclusión de que ella no era esa clase de persona… esa clase de… criatura. Desde aquél día, había decidido no sacrificar a ninguna otra criatura inocente para subsistir; al fin y al cabo ¿qué era un humano? No había persona en el mundo que careciera de pecado alguno. Todos irían al infierno, y si su camino era alimentarse de humanos para sentir su alma condenada, lo haría; tal vez, así se sentiría más cerca de aquella persona que prometió arrastrarla al abismo con él.
En sus labios se dibujó una fría y sutil sonrisa. Allí había olor a sangre humana, aquél perfume era inconfundible. Buscó a su alrededor, con una rápida mirada; más el parque no estaba muy concurrido y parecía bastante solitario. Continuó su andar, como un felino olfateando a su presa. La pregunta era… ¿Era realmente un humano o alguien impregnado con aquél delicioso aroma sanguinario?
A medida que se adentraba en aquel parque, su instinto afloraba con voracidad. El ritmo de su respiración se aceleraba, y sus glándulas salivales comenzaban a responder fielmente. Aquél sentimiento de lujuria, se asemejaba mucho al que había sentido cuando conoció aquél vampiro… pero… nadie estaba a la vista…
Última edición por Asami Ichinose el Dom 14 Feb 2010, 5:50 pm, editado 1 vez


















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